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El misterio del lobo blanco - Michael Moorcock

Título original: The Weird of the White Wolf
Autor: Michael Moorcock
Saga: Elric de Melniboné IV
Año: 1977
Páginas: 178






Sinopsis
En esta cuarta entrega de las Crónicas de Elric, El misterio del lobo blanco, un ejército de los Reinos Jóvenes acompaña a Elric en su regreso a Melniboné. Durante su ausencia, las cosas han cambiado sustancialmente: su pérfido primo Yyrkoon ha usurpado el Trono del Rubí, pero además mantiene dormida con un fuerte hechizo a Cymoryl, la mujer de quién el albino está enamorado.
Yyrkoon teme el día en que vuelva el auténtico emperador, y como esta magistral novela demuestra, sus temores son fundados. La violenta venganza de Elric, ayudado por su envenenada espada Tormentosa y por el mismísimo demonio Arioch, cambiará el orden que ha regido el mundo durante más de diez mil años y desatará el infierno en la Isla del Dragón.

Explicaciones previas
Este libro posee un prólogo y tres que narran diferentes aventuras de Elric, y aunque son correlativas no hay (casi) relación entre las partes. Haré una breve reseña de cada cosa.

El sueño de Aubec
En este sueño conoceremos algo de cómo surgió la Edad de los Reinos Jóvenes y del papel que jugó la Dama Negra, Myshella, cuyo destino se vería más tarde entrelazado con el de Elric de Melniboné...
Así como la cita lo dice... Aubec de Mallador llega a un castillo situado en la frontera entre el mundo conocido y el Caos, el cual desde fuera se ve como una niebla de colores cambiantes que podría volver loco a más de uno. Lo que busca es derrotar a la bruja que habita ahí, pero dentro del castillo le espera una tentación.
Aunque Elric no aparece (o justamente por ello) me ha resultado la parte más fascinante del libro. Luego comienza la caída...

La Ciudad de Ensueño

Todos a esta altura conocemos la historia: Elric se fue de su reino, dejando a cargo nada menos que a su primo, su peor enemigo. La decisión más estúpida de todos los libros que he leído. Pero eso es el pasado. Ahora Elric se propone retomar su reino... o más bien destruirlo. Se alía con los mayores mercenarios y piratas de los Reinos Jóvenes para saquear la ciudad y destruirla. Lo único que le interesa salvar es a su amada, que yace dormida bajo un hechizo. Los que leyeron los libros anteriores ya saben cómo termina. Y la importancia que tiene su espada, La Tormentosa, en ese final.
Exhaló un profundo y sollozante suspiro y, movido por aciagos presentimientos, arrojó la espada mágica al mar bañado por la luna.
Increíblemente, no se hundió. Ni siquiera quedó flotando sobre las aguas. Se clavó de punta en el mar y allí se quedó, temblando como si estuviera incrustada en madera. Per-maneció en el agua como la aguja de un metrónomo, quince centímetros de hoja sumergidos en el mar, y empezó a emitir un misterioso grito diabólico, un aullido de horrible malevolencia.
Parte crucial de la historia del último rey de Melniboné, está bien lograda si obviamos la decisión anteriormente tomada por el albino. Tal vez por saber el final carece de fuerza. Eso es algo que cada uno puede sentir distinto.

Mientras los dioses ríen
Elric, tiempo después de la destrucción de su propio reino, está bebiendo solo en una taberna, apartado de la gente. Una mujer sin alas de Myyrrhn se presenta tentándolo con una aventura. Y a Elric, que realmente minutos antes pareciera que estaba en la más profunda depresión por la pérdida de su verdadero amor, no solo se lo pica el bichito de la curiosidad sino que vuelve casi como si nada a sentir deseos por una mujer. Juntos emprenden un viaje hacia zonas peligrosas buscando un mítico libro que podría contener las verdades acerca de los dioses y el universo que Elric tanto necesita para apaciguar su alma torturada.
Soy el eterno escéptico, jamás seguro de que mis actos sean realmente míos, siempre con la duda de si alguna entidad última estará guiándolos. Envidio a quienes lo sepan. Lo único que puedo hacer es continuar mi búsqueda y esperar, contra toda esperanza, que antes de que mi vida termine me sea concedido conocer la Verdad.
En el trayecto conocen a Moonglum un hombrecillo muy hábil con la espada y un humor interesante que será luego compañero de Elric en otras aventuras. ¿Por qué se hacen compañeros inseparables? Porque sí, con ese cliché típico de las historias fantásticas donde dos o más personas se encuentran un pequeño peligro y no se separan más. Parece que nadie tiene familia, casa o cosas que hacer... Estoy cansado de ese recurso.

La ciudadela cantante
La sensual (aunque algo entrada en años y poco atractiva físicamente) reina Yishana de Jharkor tiene un problema: ah aparecido en sus tierras una ciudad encantada, que atrae a los que pasan cerca y estos nunca más regresan. No tiene mejor idea que pedirle ayuda a Elric, que otra vez se muestra desinteresado al principio y luego la curiosidad y el deseo lo vencen. La cosa se complica con la presencia del mago y amante de la reina, Theleb K'aarna, hechicero de Pang Tang. Este individuo no ha podido resolver el asunto de la ciudad y Elric parece haberlo desplazado de la cama de la reina. Obviamente no se quedará de brazos cruzados.
Aunque tiene puntos interesantes, no es demasiado entretenido. Se parece a los viejos cuentos se sirenas pero en tierra firme. Y con demonios, claro.
—¡Sigues siendo un melnibonés! —rió Yishana.(...) Eres una extraña mezcla, sin embargo. Sensible y cruel, sardónico y leal (...).
—Ese resumen de mi carácter que acabas de hacer estaba incompleto, reina Yishana; deberías haber añadido «despreocupado del mundo... y, sin embargo, vengativo»
Opinión
Un libro corto y dispar, donde lo más interesante se encuentra en las primeras páginas y luego va decayendo notoriamente. Por momentos me pregunto para qué sigo esta saga, y luego recuerdo que otros libros y otras partes han sido mucho mejores. Tal vez deba depositar mis esperanzas solo en los libros publicados en los últimos años y no como este que es más viejo.

Puntaje:

Moonglum y Elric

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