Swift

El Señor del Caos - Robert Jordan


Sinopsis
Rand se esfuerza por unir a las naciones para combatir al Oscuro al tiempo que sortea las trampas que los Renegados tienden a la desprevenida raza humana. Pero además tiene que enfrentarse a los Hijos de la Luz, cuyo capitán general se propone desprestigiarlo y dirigir la batalla contra la Sombra. Por su parte, las Aes Sedai buscan a Rand para ofrecerle su apoyo, aunque éste sospecha que su verdadera intención es usarlo para sus propios fines.

*La numeración (y el título) corresponde a la edición original, y no a la subdivisión hecha en la versión española. Recuerden que esta reseña puede contener spoilers de libros anteriores.

Pequeño resumen
Es invierno, pero hace calor como si fuese el peor de los veranos.
Rand, haciendo uso y abuso del poder de abrir portales a otras partes del mundo, divida su atención entre dos ciudades, tratando de mantener el poder en calma a la espera de Elayne para entregarle el trono que le corresponde al haber muerto su madre... solo que la reina está vivita y coleando haciendo pactos con los capas blancas para recuperar su ciudad. Elayne y Nynaeve dedican su tiempo a las tareas que les obligan a realizar las Aes Sedai de Salidar, pero se hacen espacio para sacarle conocimientos a la renegada que tienen apresada y a sus propias investigaciones: Elayne gana reconocimiento por haber redescubierto el perdido arte de crear angreals, mientras que Nynaeve sufre los métodos que utilizan sus superiores para eliminar su bloqueo del poder, mientras que ella trata de encontrar una cura para lo incurable: la neutralización.
Las Aes Sedai de la torre y de Salidar envían embajadas para ganarse a Rand, ya sea sutilmente o con la fuerza. Min va con las enviadas de las Aes Sedai separatistas y Elayne se muere de celos. Egwene es llamada con apremio y debe abandonar a las Sabias para retornar a Salidar. Sabe que le espera un castigo por hacerse pasar por una  Aes Sedai. Aviendha la acompaña para arreglar su toh con Elayne... recordemos que se acostó con Rand y ha quedado en deuda por ello.
Perrin, como ta'veren, siente el "tirón"(sic) por parte del ta'veren mayor (Rand), y Mat queda otra vez atrapado en los planes del Dragón Renacido, y parte con un ejército para derrotar a uno de los renegados.
Por último, una noticia corre por todos lados, preocupando a las Aes Sedai: Rand ha decretado una amnistía para todos los hombres que puedan encausar... o quieran aprender.

Cantan los leones y se repliegan los montes.
La luna sale de día y el sol de noche.
Mujer ciega, hombre sordo, grajo torpe.
Que el Señor del Caos el mando tome

Estático y dinámico
Como puede apreciarse en el resumen, todo suena más a un preludio de algo más que a acciones que se concreten y hagan avanzar la historia. Algo de esto hay, pero es más una ilusión que una realidad. Mucho va a cambiar durante este libro aunque casi no haya batallas o grandes avances globales. Más que grandes cambios, esta vez se trata de grandes desiciones en tres ámbitos diferentes. Por un lado, las Aes Sedai separatistas de Salidar deben elegir entre volver a la torre o elegir una nueva líder. Rand tiene que decidir cómo manejar las embajadas de la torre y Salidar, además de qué es lo que planea con los hombres dispuestos a encausar.

Rand, apuntando a alguien con su falo
Opinión. Té en hebras
A esta altura de la saga tuve que frenar la lectura y elegir un camino. Es casi imposible leer esta saga sin chocarse en cada página con la visión retorcida que Jordan tiene sobre las mujeres. No estamos leyendo un libro que realmente denigre a la mujer, pero si es un libro que considera que todas son unas mandonas de mal caracter. Es MUY difícil encariñarse con las mujeres de este libro, tal vez exceptuando a Min. Aunque habían empezado con personalidades un poco más diferenciadas, ahora parecen todas cortadas por la misma tijera, con levez matices en cómo exteriorizan su mandoneo (directo, engatuzador, manipulador, etc.). Si analizamos el libro más a fondo, más que una opinión o una falta de criterio a la hora de crear personajes femeninos, vemos que el asunto llega a nivel psicológico con tintes patológicos. Esta no es la historia de un granjero que termina siendo el elegido para derrotar el mal... esta es la historia de mujeres castradoras que dominan el mundo, y que para derrotar el mal necesitan sí o sí un hombre, un inferior ser con pene (oh casualidad, Rand usa varios símbolos fálicos). Y respulta que este hombre, el portador del falo, no quiere que lo tengan agarrado de las pelotas (no hay otra forma de decirlo a esta altura). Y estas mujeres que detentan el poder, que desprecian a estos seres fálicos, se debaten entre aceptar que él quiera mantener sus pantalones puestos... o llegar al punto de neutralizarlo (una castración simbólica, que es tan evidente que no se si llamarlo símbolo). Si se entiende esto, la trama pierde lago de magia pero la narración se vuelve tolerable y rica en análisis. Pero entiendo perfectamente a todos los lectores que en algún momento de la saga se asquearon de esta visión de lo femenino y no volvieron a abrir el libro.
El otro problema que ya viene de antes pero que aquí toma nuevas dimensiones, es la repetición de recursos y actitudes. Jordan parece pensar que nos olvidamos de personajes principales y nos recuerda quiénes son, pero no hace eso con personaje secundarios que pocos ubican bien. Pero lo pero es la reiteración de gestos... toda mujer nerviosa se alisa la falda (excepto Nynaeve que se tira del pelo) y parece que la mitad de las mujeres tienen hebras girses en el cabello (lo debe decir fácil unas 30 veces). De pronto parece que todos los personajes tienen más edad.

—Maravillosamente bien hecho, mi señor Dragón —dijo Karind sin rodeos. Su vestido gris satinado (...) era muy acorde con las hebras que surcaban su cabello oscuro—.

—Te veo, Rand al'Thor —saludó gravemente Roidan. Había más hebras grises que rubias en su cabeza

El Gran Señor Weiramon, la barba untada y el cabello surcado de hebras grises, hizo una profunda reverencia.

Morvrin, una corpulenta hermana Marrón con hebras grises en el cabello, resopló.

Eran dos hombres y una mujer, resplandecientes en sus ropas de seda bordada y joyas de oro, los tres con hebras canosas en el cabello
Iba a ponerle tres estrellas, pero los últimos cinco capítulos son muy buenos. No solo me encontré leyendo hasta el amanecer porque no podía parar, sino que por momentos terminé incorporándome de golpe y leyendo con los ojos bien grandes. Tanto me enganchó el final que no pude evitar tomar el siguiente libro de la rueda y comenzar a leerlo. Eso merece un punto extra.


También podría interesarte:

2 comentarios

  1. No conocía la saga pero pones el libro bastante bien, haber si se me cruza algún día. besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son 14 libros en la edición original, 20 libros en la edición española. El autor murió antes de terminar la saga pero dejó la suficiente información como para que otro la termine. También existe una "precuela". Hace un tiempo hubo rumores de una adaptación a la pantalla chica. Podría hacerse con algo menos de dinero que Juego de Tronos, salvo por uno de los personajes que es un Ogier, una raza difícil de lograr con una persona disfrazada.

      Eliminar